Historias de guitarra · Personas

She Xiang es una artista de música original con contrato exclusivo con NetEase Cloud Music, guitarrista de fingerstyle y educadora musical. Entre sus obras figuran Ella siempre, El cantante Xiao Chen, Ven conmigo a Xinjiang y ¿Qué hay dentro de la guitarra? Músicos como Chen Li y Da Bing han compartido su trabajo. Varias de sus canciones tienen decenas de miles de guardados y más de 999 comentarios, y sus reproducciones en distintas plataformas superan los cinco millones.
La abuela está en el patio, contemplando satisfecha su huerto
La luz del sol acaricia su rostro y revela las hermosas huellas del tiempo
La abuela se sienta a la puerta de la tienda
Mira distraída los vehículos que pasan y, a veces, recuerda el ayer
…

En 2017, mientras estudiaba en la universidad en Wuhan, She Xiang escribió La historia de mi abuela. Su abuela aún vivía. Cada vez que la familia se reunía en las fiestas, le pedían que tomara la guitarra y la cantara. Su melodía luminosa acompañaba los encuentros y recogía la larga y sencilla vida de su abuela.
Su abuela falleció en 2024. Desde entonces, She Xiang dejó de cantar La historia de mi abuela.
En 2026 volvió a aquella canción. Conservó la melodía, retiró toda la letra y la convirtió en una pieza instrumental de fingerstyle que tituló Abuela.
En julio de ese año presentó públicamente el nuevo arreglo como invitada especial en la parada de Guangzhou de la gira nacional de Wang Yemin, organizada por Kepma Guitars. Su interpretación delicada y sincera recibió una cálida respuesta del público.
A través de esta pieza queremos presentar a She Xiang, una música de Xinjiang apasionada por la guitarra y la creación, y compartir su historia con el instrumento.
1. Los primeros impulsos creativos
She Xiang nació en una familia amante de las artes en Qitai, Xinjiang. Sus primeros recuerdos musicales proceden de la grabadora de casa, que reproducía a menudo a su padre cantando Annie con la guitarra. Según cuenta la familia, fue precisamente su forma de tocar lo que enamoró a su madre, aficionada a escribir. Más tarde llegó un teclado electrónico y su padre solía interpretar Nubes de colores persiguiendo la luna y La muchacha de Dabancheng.
Rodeada de música, She Xiang comenzó a estudiar piano de niña. Al recordar aquellas clases utiliza la palabra «obligada», porque lo que siempre había querido aprender era la guitarra. Sus padres solo accedieron a comprarle una cuando aprobó el examen de piano de grado 10. Aún recuerda su primer arpegio de do mayor: «Esto es maravilloso. Esto es lo que quiero».
Desde entonces, la guitarra se convirtió en su compañera inseparable. También encontró a su primera oyente fiel: su abuela.
La canción que más le pedía su abuela era Solo podemos saborear el pasado. She Xiang lo veía como una simple preferencia, sin detenerse en su posible significado. Más tarde leyó Los años de pasión ardiente, un texto que su madre había escrito para una crónica local. Al conocer así parte del pasado de su abuela, comprendió que aquella canción podía tener un sentido especial para ella.
En la década de 1960, muchas personas dejaron sus lugares de origen para empezar de nuevo en tierras desconocidas. Su abuela viajó entonces a Xinjiang con jóvenes de Shanghái, Jiangsu y otras regiones, para participar en la roturación agrícola y la defensa de la frontera.
La vida en Xinjiang era entonces mucho más dura. Había que abrir canales, llevar agua y transformar terrenos baldíos en campos de cultivo; muchas cosas empezaban desde cero. Su abuela echó raíces allí. Con tenacidad y sin amedrentarse ante el trabajo, sostuvo a su familia y ayudó a quienes pasaban dificultades. Aquella mujer llegada de Jiangnan se ganó el respeto sincero de muchos hombres de su entorno.
Décadas después, era ya una mujer plenamente arraigada en el campo del noroeste: enérgica, resuelta y capaz de recorrer los caminos en motocicleta. Para encontrarla, los niños tenían que llamarla a gritos desde los campos. Tampoco se le daba bien expresar cariño con suavidad. Si faltaban sitios a la mesa, se levantaba para dejar el suyo a los más jóvenes, diciendo: «¡Hacéis demasiado ruido!».
Por eso, a She Xiang le costaba asociar a su abuela con los paisajes de canales de Jiangnan y la dulzura de los dialectos de Wu. «El tiempo se va y nunca vuelve…». Cuántas historias debían de esconder aquellos años desaparecidos.
Cuando volvía a cantarle Solo podemos saborear el pasado, pensaba en las vivencias descritas por su madre que ella no había conocido. Intentaba escuchar la canción desde la perspectiva de su abuela. Poco a poco entendió que una misma melodía puede significar cosas muy distintas para cada persona. Detrás están sus experiencias y muchas historias nunca contadas.
Esa comprensión fue transformando su relación con la música. Ya no le bastaba con interpretar obras ajenas: empezó a escribir sobre sus vivencias, las personas y los lugares cercanos. Su primera canción original, Ven conmigo a Xinjiang, nació para dar a conocer el Xinjiang real. También fue un homenaje, antes de marcharse a estudiar, a la tierra donde había pasado su infancia.
2. Convertir a las personas cercanas en canciones
Durante la universidad, She Xiang empezó a componer con más frecuencia. A veces surgía una idea y tomaba la guitarra para convertirla en canción. Sin temas prefijados ni afán por complicar la expresión, muchas obras nacían de su vida cotidiana.
La historia de mi abuela se escribió en esa época. Incluye dos citas musicales especiales: una de Solo podemos saborear el pasado, la favorita de su abuela, y otra de Nuestro Xinjiang es un lugar maravilloso. Una era una vieja canción que escuchaba su abuela; la otra hablaba del lugar donde ella había crecido. Ambas melodías reunían en una obra los mundos familiares de abuela y nieta.
Después, La historia de mi abuela se convirtió en la banda sonora habitual de las reuniones familiares. A She Xiang le encantaba crear para las personas cercanas y tocar para ellas.
Para entonces, sus obras ya llegaban a muchos oyentes. Publicó canciones en internet y recibió la atención y las recomendaciones de Chen Li, Da Bing y Liusheng Wanju, entre otros. Más tarde firmó en exclusiva con NetEase Cloud Music, y uno de sus sencillos superó los cinco millones de reproducciones. Tras graduarse, fue artista invitada de la radio de Wuhan y llevó sus canciones a salas de conciertos de diez ciudades.
Desde las actuaciones universitarias hasta los conciertos ante desconocidos, encontró poco a poco su propio ritmo creativo. Rara vez busca asuntos grandiosos para componer. Su tierra, su madre, su abuela y las personas de cada día pueden ser el comienzo de una canción.
3. Si no podía cantarla, la tocaría
Tras la muerte de su abuela en 2024, She Xiang no volvió a cantar La historia de mi abuela. En 2026, mientras revisaba de forma sistemática su música anterior, se enfrentó de nuevo a aquella canción escrita casi diez años antes. Intentó arreglarla y descubrió que regresar a ella era mucho más difícil de lo esperado.
«Esas palabras tan sencillas hablan de la vida corriente de mi abuela», explica. «Cuando de verdad se fue, ya no pude abrir la boca y cantarlas con naturalidad».
Si no podía cantarla, la tocaría. Decidió mantener la melodía, eliminar toda la letra y transformar la canción para voz y guitarra en una pieza instrumental de fingerstyle.
De Xinjiang a Wuhan y después a Zhuhai, She Xiang también había vivido el proceso de dejar su tierra y empezar de nuevo en ciudades desconocidas. Con los años y la experiencia, cambió su manera de entender aquel viaje que su abuela hizo de joven desde Jiangnan hasta Xinjiang.
«Cuando pensamos en nuestros abuelos, solemos recordar la cercanía y el calor entre generaciones. Pero muchas veces, solo después de alcanzar algo o atravesar dificultades, comprendemos que no nos dejaron únicamente cariño. También nos legaron la fortaleza, la valentía, la entrega silenciosa y los sacrificios propios de su época. Esta obra ya no es solo la sencilla canción folk que escribí a los veinte años. Con la música instrumental quiero rendir homenaje al espíritu y al esfuerzo de aquella generación». — She Xiang
Rediseñó la estructura y la forma de interpretar toda la pieza. En los cuatro primeros compases utiliza afinación Low C y un deslizamiento entre dos notas para imitar cómo llamaba a su abuela a gritos junto a un camino de Qitai. Dejó amplios silencios en la introducción para evocar el sonido del guqin. Dos frases de cuatro compases, al principio y al final, se responden: una representa el recuerdo; la otra, la despedida.
En la nueva Abuela, los deslizamientos evocan una llamada y los espacios entre frases prolongan la resonancia. Sin la narración directa de la letra, el timbre de la guitarra y los detalles de la interpretación transmiten la emoción y dejan más espacio a la imaginación del oyente.
Vídeo | She Xiang interpreta Abuela en fingerstyle
Guitarra: Kepma | The K Mark WOM-0
4. Ser la profesora que necesitabas de joven
She Xiang vive ahora en Zhuhai. Además de seguir componiendo y actuando, fundó un centro de formación musical junto a otras dos personas de su círculo de amistades que compartían sus ideas. Lo llamaron He Yu Ri, «Brotes y Sol», símbolos de los alumnos y los profesores, respectivamente.
En la pizarra de cada aula figura la frase: «Sé la profesora que necesitabas cuando eras joven». Explica que muchas personas la ayudaron a crecer: sus docentes de la escuela, un mentor en su camino musical y compañeros que fueron maestros y amigos. Ahora que también enseña, quiere transmitir a sus alumnos aquel apoyo y estímulo.
En sus clases concede especial importancia a la creación original. Quiere cultivar la observación y la reflexión, más allá de la técnica y la dificultad de las piezas. Aprender una obra también permite entender por qué su autor la escribió así y qué quería expresar, además de saber tocarla.
Cuando los alumnos tienen ideas propias, los anima a registrarlas mediante la música. No necesitan asuntos grandiosos: bastan alguien cercano, un pequeño hecho cotidiano o una pregunta aparentemente ingenua. Su canción ¿Qué hay dentro de la guitarra? nació de la mirada de un niño. Lo que los adultos dan por sentado sigue lleno de preguntas para los pequeños. Esa observación también puede iniciar una composición.
Los brotes cuidados con cariño acabarán creciendo hacia el sol. En varios años de enseñanza, sus alumnos no solo han creado obras propias, sino que también han obtenido excelentes resultados en grandes concursos nacionales e internacionales.
5. Epílogo
Desde Annie, que cantaba su padre, y Solo podemos saborear el pasado, la favorita de su abuela, hasta las obras para su tierra, su familia y sus alumnos, la música de She Xiang permanece unida a la gente y a la vida que la rodean. Las experiencias comunes y las emociones cotidianas son su material más rico y han ido formando su visión de la música.
Hoy lleva esa comprensión al aula y anima a sus alumnos a observar la vida, registrarla y expresar lo que sienten a través de la música. Quizá algún día, como ella, escribirán una canción para su tierra o una melodía para un ser querido. Y la guitarra seguirá dejando en la vida de más personas historias que les pertenezcan.
Artículo original: Kepma Guitars en WeChat — Historias con guitarras: She Xiang y Abuela




